El 20 de Octubre pasado publiqué este artículo en mi blog.  Al escribirlo, pensaba en un problema concreto: El crecimiento desproporcionado de la delincuencia que se ha presenciado en Venezuela durante la última década. Ayer 3 de Noviembre me enteré de la lamentable noticia de la muerte de Lorena Moreno Leoni, nieta del Dr. Raúl Leoni, expresidente de Venezuela. La muerte de esta joven de 30 años ha conmocionado, una vez más, a un país cada vez más acostumbrado a presenciar horrendos crímenes. En lo personal, tuve la oportunidad de compartir con Lorena a través del foro de internet de Noticiero Digital, en donde siempre fue muy apreciada. En su memoria, vuelvo a subir este artículo, como una simple contribución de un ciudadano de a pie para entender este problema que agobia a Venezuela.

En los últimos años, diversas encuestadoras han puesto de manifiesto que los venezolanos consideran que la inseguridad es el más urgente de los problemas que enfrentan. Esta opinión es generalizada y aplica a todas las clases sociales y convicciones políticas. Adicionalmente, existe la percepción de que la violencia ha aumentado considerablemente en los últimos diez años. ¿Es cierta esa percepción? ¿En caso de serlo, cómo se puede explicar el aumento de la violencia en medio de una bonanza petrolera, la cual según el gobierno, ha permitido reducir la pobreza y las desigualdades?

 

Evolución de la violencia en Venezuela

 

Según las cifras del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), Venezuela pasó de ser un país con tasas muy bajas de violencia en los 80 (menos de 8 homicidios/año por cada 100,000 habitantes, cuando el límite para decir que un país tenía un problema de violencia era 12 homicidios/año por 100,000 habitantes), a un país con nivel medio de violencia en los 90 (20-30 homicidios/año por cada 100,000 habitantes), y a ser hoy en día unos de los países con mayor violencia en la región iberoamericana (más de 50 homicidios/año por cada 100,000 habitantes).

 

En este sentido, Venezuela es un caso único en la región iberoamericana: Mientras que los otros países violentos de la región han mantenido tasas de violencia (medidas como homicidios/año por 100,000 habitantes) relativamente estables (casos de México y Brasil) o incluso las han disminuido (caso Colombia), Venezuela ha duplicado esa tasa en alrededor de una década. La comparación con Colombia es especialmente alarmante para Venezuela: Mientras Colombia, a pesar de tener un problema de guerrillas, ha logrado reducir su tasa de homicidios, Venezuela la ha visto casi triplicarse: Según la OVV, el año 1998 se registraron en Venezuela 4500 homicidios, mientras que el 2007 se registraron 13200. De esta manera, se confirma la percepción generalizada de los venezolanos: La violencia se ha agravado sensiblemente en la última década.

 

La violencia afecta principalmente a los más pobres

 

Según cifras del OVV, las víctimas de la violencia en Venezuela son principalmente hombres (84%) jóvenes y pobres. En otras palabras, si bien la violencia es un problema que atañe a todas las clases sociales, es a los pobres a quienes afecta de manera más intensa. La violencia que no resulta en homicidio afecta de manera similar a todas las clases sociales, pero la violencia homicida ocurre principalmente en las áreas más pobres, que están fuera del control policial y en donde imperan las bandas criminales.

 

Causas de la evolución de la violencia en Venezuela

 

Que explica el aumento desmedido de la violencia homicida en Venezuela? Investigadores como el sociólogo de la Universidad Central de Venezuela Roberto Briceño-León han indicado que la violencia en América Latina está asociada a la confluencia de altas tasas de urbanización con altas tasas de pobreza: La violencia latinoamericana está concentrada en grandes zonas urbanas en las cuales hay altos niveles de pobreza. Países muy pobres pero con bajo nivel de urbanización como Haití no tienen altas tasas de violencia, de la misma manera que países con altos niveles de urbanización pero bajos niveles de pobreza como Uruguay.

 

La violencia en Venezuela, al igual que en el resto de América Latina, es un fenómeno urbano: ocurre principalmente en las grandes ciudades, como Caracas, Maracaibo, Valencia y Barquisimeto. En estas ciudades existen también grandes cinturones de pobreza.

 

Sin embargo, los dos factores mencionados anteriormente: densidad poblacional y pobreza, no son suficientes para explicar por qué la violencia se ha triplicado. Que otras explicaciones pueden adelantarse al respecto? Las fuentes que he consultado hasta el momento no ofrecen explicaciones definitivas. El citado Roberto Briceño-León tiene como hipótesis que en Venezuela, a partir de los golpes de estado de 1992 ha ocurrido una ruptura del contrato social. Como apoyo a su tesis, cita que después del pico de violencia de 1989, el cual se debió al Caracazo, la violencia disminuyó en los años 90 y 91. Sin embargo, a partir de 1992 la violencia ha estado en ascenso constante. Si bien es una tesis interesante, la misma aún no cuenta, a mi juicio, con una explicación lo suficientemente convincente. ¿Cómo se manifiesta esa ‘ruptura del pacto social’ en la vida diaria de cada individuo? ¿Como afecta a cada individuo en el momento que decide cometer un acto delictivo? Estas son preguntas que deben contestarse para que la tesis de la ruptura del contrato social sea satisfactoria.

 

En este artículo, propongo una idea para realizar tal explicación. Dicha idea requiere, para ser explicada apropiadamente, ser expuesta en el contexto de un marco de referencia para explicar la violencia.

 

Un marco de referencia para explicar la violencia

 

El premio Nóbel de Economía Gary Becker propuso hace varias décadas un modelo para explicar la actividad criminal en términos de decisiones racionales. En su modelo, los individuos constantemente se encuentran decidiendo entre realizar actividades legales y realizar actividades ilegales. La decisión de cada individuo en un momento dado dependerá de la percepción que tenga sobre las oportunidades y expectativas asociadas tanto a la actividad legal como a la ilegal. Si hay abundancia de oportunidades de actividad legal con buenas expectativas (es decir, hay bajo desempleo y buenos salarios), la actividad criminal es desincentivada. De la misma manera, si hay abundantes oportunidades para la actividad criminal (hay alta densidad poblacional, baja vigilancia policial o supervisión del núcleo familiar, y disponibilidad de armas de fuego) y pocas expectativas de ser castigado en caso de cometer crímenes, la actividad criminal es incentivada. La decisión final que cada individuo tome dependerá también de la tolerancia al riesgo de cada individuo: Mientras mayor sea la tolerancia al riesgo de un individuo, mayor atractivo tendrá para él o ella la actividad criminal y más propensidad tendrá a actuar ilegalmente en caso que se le presente la oportunidad. Dado que la tolerancia al riesgo disminuye con la edad, esta característica explica por qué buena parte de los criminales son jóvenes.

 

Siguiendo las líneas anteriores, y sin pretender ser completamente exhaustivo, se puede pensar en un marco de referencia conceptual para explicar la violencia compuesto de los siguientes niveles:

 

  1. Factores económicos: En este nivel se encuentran aquellos factores de naturaleza económica que afectan la percepción individual sobre las oportunidades y expectativas asociadas a la actividad legal o ilegal. En particular, se refiere a los siguientes factores:
    1. Desocupación: La desocupación está directamente correlacionada con las oportunidades asociadas a la actividad legal. De esta manera, mientras mayor desocupación, mayores serán los incentivos a la actividad delictiva. En particular, la desocupación en la población joven (jóvenes que ni estudian ni trabajan) tiene una influencia importantísima en la delincuencia, dado que los jóvenes tienen mayor tolerancia al riesgo y por lo tanto mayor tendencia a elegir actividades criminales
    2. Salario real: Este factor influye directamente en las expectativas asociadas a la actividad legal. En línea con lo anterior, el salario real asociado a posiciones de entrada (entry level) disponibles a personas jóvenes, sería de gran importancia en la formación de dichas expectativas por parte de los individuos con mayor propensidad a la comisión de delitos. Estrechamente relacionada con este factor está la expectativa de movilidad social a través de la actividad legal.
  2. Factores urbanísticos: Los factores urbanísticos pueden tener impacto en las oportunidades de actividad ilegal. En particular, los siguientes factores:
    1. Densidad poblacional: A mayor densidad poblacional, mayores oportunidades para cometer delitos. Especialmente interesante es la densidad poblacional en barrios pobres. En este sentido, algunas zonas populares de Caracas, como el barrio Los Erasos, tienen densidades poblacionales mayores que Parque Central.
    2. Estructura de acceso y tránsito: La estructura de acceso y tránsito de una comunidad puede ofrecer oportunidades a la actividad ilegal. Un barrio por el cual sólo se pueda entrar o salir mediante una larga escalera, o a través de caminos estrechos y oscuros, ofrece oportunidades para que sean controlados por bandas de  ‘cobradores de peaje’.
  3. Mecanismos de control familiar y comunitario: Son aquellos factores relacionados con la familia y la comunidad inmediata del individuo que pueden inhibirle de cometer delitos. En este sentido, son mecanismos de control previo a la comisión de los delitos.
    1. Estructura del núcleo familiar: Las familias donde un solo adulto está presente tienen más dificultades para supervisar a sus hijos, sobre todo si son muchos. Por lo tanto, los jóvenes pertenecientes a dichas familias tienen menor control y en consecuencia mayores oportunidades de cometer delitos. Diversos estudios realizados en los Estados Unidos demuestran una gran correlación entre este factor y la actividad criminal
    2. Deserción escolar: En la línea del factor 1.a, la deserción escolar tiende a aumentar la desocupación juvenil y es por lo tanto un factor importante para explicar la incidencia de actividad criminal. Adicionalmente, la deserción escolar tiene un segundo impacto: Afecta de manera muy negativa la facilidad del individuo para encontrar empleo, y con ello las oportunidades y expectativas asociadas a la actividad legal.
  4. Mecanismos de control estatal: Se refiere a aquellos mecanismos que tiene el estado que afectan las oportunidades y expectativas asociadas a la actividad ilegal. Estos mecanismos incluyen:
    1. Vigilancia policial: En la medida en que las áreas urbanas, sobre todo las más pobres, son menos vigiladas, hay más oportunidades para la comisión de delitos.
    2. Eficacia judicial: Se refiere a la eficacia del sistema judicial castigando a aquellos que hayan cometido crímenes. En este sentido, Venezuela tiene una muy baja probabilidad de encarcelamiento y condena: La población carcelaria como porcentaje de la población total en Venezuela es una de las más bajas del mundo: 74 personas encarceladas por cada 100,000 habitantes. Según el Centro para la Paz y los Derechos Humanos de la UCV, apenas el 7% de los asesinatos resultaron en condenas durante el año 2004. La impunidad reinante justifica la expectativa de que no hay consecuencias negativas asociadas a la actividad ilegal.
    3. El discurso oficial: El discurso oficial tiene una importancia en la formación de expectativas, y es por lo tanto relevante en el diseño de políticas públicas. Un discurso oficial que justifica la actividad criminal afectará las expectativas asociadas a la actividad ilegal, y tendrá un impacto negativo en el delito.

 

¿Cómo se manifiesta la ruptura del contrato social que menciona Briceño-León en el contexto de este marco de referencia? A mi juicio, se manifiesta en la expectativa de condena en caso de cometer un delito. En la medida que los individuos consideran que el delito puede realizarse con total impunidad, tanto por causa de la ineficacia judicial como por causa de un discurso oficial que justifica el delito, en esa medida los individuos considerarán que la obligación de no ejercer violencia sobre los demás, que es el fundamento del contrato social, ha quedado sin efecto.

 

De esta manera, la hipótesis sobre si la ruptura del contrato social es la responsable del aumento de la violencia podría ser verificada comparando la evolución de la cifra de homicidios con la evolución de la eficacia judicial (medida, por ejemplo, en número de asesinatos que resultan en encarcelamiento y condena) y con la evolución del discurso oficial.

 

Posibles soluciones

 

Diversos organismos, entre ellos CONAREPOL y el OVV han formulado diversas recomendaciones relativas a diversas líneas de acción contra el crimen. En particular, el reporte de la CONAREPOL planteó una serie de acciones relativas a la organización y control de los cuerpos policiales. Lamentablemente, ese reporte, que fue realizado con la participación del gobierno, fue luego condenado como un reporte ‘de derecha’ y consecuentemente olvidado.

 

El marco de referencia presentado ilumina, sin embargo, que el problema no es estrictamente policial. Si es cierta la hipótesis de que el agravamiento de la ineficacia judicial es un factor clave en el aumento del delito, entonces toda estrategia correcta de combate al delito debe incluir no solamente mejoras a nivel de la organización y control de los cuerpos judiciales, también debe incluir una reforma profunda del sistema judicial que lo haga más expedito y eficaz en la condena de delincuentes.

 

Una recomendación adicional que fue formulada por el OVV es que Los funcionarios gubernamentales deben también seguir un discurso de condena inequívoca al delito, sin ser afectado por cualquier otra consideración demagógica que posicione al delito no como una decisión individual, sino como una consecuencia de un régimen social injusto.

 

Aparte de los elementos anteriores, que a mi juicio son centrales, el estado debe enfocarse mejorar la vigilancia policial en los barrios más peligrosos del país. Esto puede hacerse hoy en día con el apoyo de tecnologías de supervisión automática inteligente de video, como las disponibles en varias ciudades de los Estados Unidos. Dicha supervisión sería mucho más confiable, económica y segura que la supervisión presencial.

 

El estado también debería considerar de manera muy especial el problema de la desocupación en la población joven, impulsando planes para promover el empleo juvenil o el reingreso al sistema escolar. Según el INE, el desempleo en personas menores de 24 años para agosto del 2008 era del 14.1%, que es cerca del doble del promedio nacional para todas las edades. Peor aún, esta cifra sólo incluye a los jóvenes que quieren trabajar que no consiguen trabajo. Para conseguir la tasa total de desocupación juvenil, hay que sumarle a esos jóvenes aquellos que simplemente no tienen interés en conseguir trabajo, y que no están estudiando. Según datos del INE, esta cifra es del 61% de la población entre 15 y 24 años.

 

Las anteriores son acciones que el estado puede y debe emprender para combatir la inseguridad. Las comunidades también podrían y deberían tomar otras acciones, en particular, combatiendo la deserción escolar.

 

Referencias:

 

[1] Eide, Erling. Economics of Criminal Behavior

 

http://encyclo.findlaw.com/8100book.pdf

 

(Este artículo contiene una compilación de modelos económicos de la actividad criminal)

 

[2] Alayón, Angel. Inseguridad en Venezuela: ideas desde el enfoque económico del crimen (dedicado a la memoria de Antonio Francés). Blog de Ángel Alayón.

http://angel-alayon.com/2008/01/27/inseguridad-en-venezuela-ideas-desde-el-enfoque-economico-del-crimen/

 

[3] Artículo del diario ‘Versión Final’

 

http://www.hacer.org/pdf/vfinal.pdf

 

[4] Briceño-León, Roberto. Introducción: La nueva violencia urbana en América Latina

 

http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/violencia/intro.pdf

 

[5] Entrevista a Roberto Briceño-León publicada en El Universal

 

http://venezuelareal.zoomblog.com/archivo/2007/05/20/roberto-Briceno-Leon-El-miedo-favorece.html

 

[6] Entrevista a Roberto Briceño-León publicada en Venezuela Analítica

 

http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/3584734.asp

 

[7] Briceño-León, Roberto. Violencia urbana y salud pública en Latinoamérica: un marco sociológico explicativo. Cadernos de Saúde Pública

 

http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0102-311X2005000600002&lng=pt&nrm=iso&tlng=pt

 

[8] World Health Organization. The World Report on Violence and Health – 2002

 

http://whqlibdoc.who.int/publications/2002/9241545615_eng.pdf

 

[9] Hernandez, Tosca. Des-cubriendo la violencia

 

http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/violencia/hernandez.pdf

 

[10]Peregil, Francisco. La inseguridad, azote de Venezuela. Artículo de prensa

 

http://foros.cantv.net/forum_posts.asp?TID=25851

 

[11] Briceño-León, Roberto. La violencia en Venezuela y Colombia: Dos historias, dos políticas. Publicado en Venezuela Analítica

 

http://www.analitica.com/premium/pdf/3873400.pdf

 

[12] González, Marino. ¿Cómo derrotar la violencia? Artículo aparecido en el diario Tal Cual

http://www.talcualdigital.com/Avances/Viewer.aspx?id=10073&orig=RSS&secID=28

 

http://www.pensarenvenezuela.org.ve/publicaciones/marino%20j.%20gonzalez%20r./Marino_J_Gonzalez_R_Politemas_Tal_Cual_09-de-julio%20de-2008_Como_se_puede_derrotar_la_violencia.pdf

 

 

[13] Observatorio Venezolano de Violencia. Encuesta de Violencia 2006

http://www.venezuelareal.org/dpower/Resultados_Encuesta_Violencia_2006_PRENSA.ppt

 

[14] Becker, Gary. Crime and Punishment: An Economic Approach

http://www.nber.org/chapters/c3625.pdf

 

[15] CONAREPOL. Recomendaciones Finales

http://www.derechos.org.ve/actualidad/coyuntura/2007/pdf/Conarepol%20recomendaciones%20finales.pdf

 

[16] Suhelis Tejero Puntes. Desempleo Juvenil Impide Mejoras en Mercado Laboral. El Universal. 30 de Septiembre del 2008.

 

http://venezuelareal.zoomblog.com/archivo/2008/09/30/desempleo-juvenil-impide-mejoras-en-me.html

Anuncios