Muchos observadores culpan a la liberalización o desregulación de la industria financiera de ser la causa de la actual crisis financiera. Se supone implícitamente que la causa de que los inversionistas hayan cometido estos errores en masa es que la desregulación les permitió cometer dichos errores. Sin embargo, como lo indica David Brooks del New York Times esta idea no cuadra con los hechos:

“In the first place, the idea that our problems stem from light regulation and could be solved by more regulation doesn’t fit all the facts. The current financial crisis is centered around highly regulated investment banks, while lightly regulated hedge funds are not doing so badly. Two of the biggest miscreants were Fannie Mae and Freddie Mac, which, in theory, “were probably the world’s most heavily supervised financial institutions,” according to Jonathan Kay of The Financial Times.” [1]

Examinemos más en detalle algunas razones por las cuales podemos concluir que es falsa la idea de que la crisis fue causada por falta de regulaciones lo suficientemente estrictas:

Las crisis financieras también han ocurrido en épocas de alta regulación, como la crisis de las instituciones de ahorro y préstamo (S&L) de finales de los años 70. El disparador de aquella crisis fue la creación de riesgo moral (‘moral hazard’) a través de un sistema de seguros de depósitos mal diseñado. En esta nota, expondremos que de la misma manera, los principales factores que contribuyeron a la actual crisis fueron intervenciones estatales que contribuyeron a la creación de riesgo moral [2]. Un ejemplo adicional es la crisis bancaria sueca de los años 91 y 92, la cual se produjo, como la crisis actual, como resultado de la implosión de una burbuja de precios de bienes raíces, y que ocurrió en un sistema bancario altamente regulado.

La principal desregulación de la industria financiera en los últimos años no sólo no ha contribuido a la crisis, sino que la ha mitigado. La aprobación en 1999 del Acta de Modernización de Servicios Financieros (Gramm-Leach-Bliley Act), dejó sin efecto las medidas que quedaban en pié del acta Glass-Steagall 1933, que separaban las actividades de los bancos comerciales de las de los bancos de inversión. Al quedar esta separación sin efecto, los grandes bancos comerciales pudieron incorporar operaciones de bancos de inversión. En el contexto de esta crisis, esto ha permitido que grandes conglomerados como Citigroup, JP Morgan Chase o Bank of America compren a casas de inversión en problemas, con lo que han mitigado la crisis. Como lo explica Alan Reynolds del Cato Institute en un reciente artículo en el Wall Street Journal:

“…[R]ecent events highlight the absurdity of the attempt by several pundits to blame recent problems on “financial deregulation.” That complaint was aimed at the Financial Modernization Act of 1999, which passed the House by a vote of 362-57 and the Senate by 90-8, yanking the last brick out of the 1933 Glass-Steagall Act’s regulatory wall between commercial banks and investment banks.

If it was somehow possible in today’s world of global electronic finance to the rebuild such a wall, that would mean J.P. Morgan could not have bought Bear Stearns, Bank of America could not have bought Merrill Lynch, Barclays could not buy most of Lehman, and Goldman Sachs and Morgan Stanley could not become bank holding companies. It is hard to imagine how things would have worked out in that situation, but it surely would not have been an improvement.” [3]

Es de notar que la actual crisis financiera ha afectado en mayor medida a los bancos de inversión independientes, mientras que los bancos universales, si bien han sido afectados, lo han sido en menor grado. Esto parece indicar que un banco de inversión puro estaba peor preparado para sobrellevar una crisis al no disponer de depósitos del público. Pero, por qué existían los bancos de inversión puros? Precisamente porque la regulación establecida en el acta Glass-Steagall de 1933 separó las actividades de banca comercial de las actividades de banca de inversión, y propició la aparición de los bancos de inversión puros. Si esa prohibición no hubiese existido, no habrían existido bancos de inversión puros y la actual crisis posiblemente no habría sido tan profunda.

Las instituciones financieras menos reguladas (los fondos de cobertura) han sido menos afectadas por la crisis: Otra refutación al argumento de que la falta de regulación resulta en la toma de riesgos excesivos y en malas inversiones fue expuesta en un artículo en la revista Foreign Affairs por Sebastian Mallaby, director del centro Maurice Greenberg de estudios geoeconómicos . Comenta Mallaby que los fondos de cobertura ‘hedge funds’, los cuales están sujetos a regulaciones muy ligeras, en su mayor parte se resistieron a comprar activos tóxicos. Quienes compraron esos activos tóxicos? Los bancos de inversión de los EEUU sujetos a la regulación de la SEC, los bancos comerciales de los EEUU sujetos a la regulación del Fed, y los bancos europeos, que son de los más regulados del mundo. En contra de la interpretación usual de comentaristas como Martin Wolf que consideran que el modelo de negocios de los fondos de cobertura es fatalmente inviable, Mallaby comenta que dichos fondos han resistido la crisis financiera muy bien:

“The most striking fact about the ongoing financial mayhem is that it is concentrated not in lightly regulated hedge funds but in more heavily regulated commercial and investment banks. It is banks that created subprime mortgage securities. It is banks that mispriced them. And it is banks that filled their own coffers with this toxic paper, losing hundreds of billions of dollars. A somewhat breathless March 31 Financial Times article proclaimed the closing of the worst month for hedge funds since the collapse of the infamous Long Term Capital Management in 1998. But the average fund tracked by the Chicago-based firm Hedge Fund Research declined by a mere 2.4 percent in March, bringing the cumulative fall for the first quarter of 2008 to 2.7 percent. By contrast, the bank-heavy financial services component of the S&P 500 fell 12.3 percent in the first quarter.
(…)
Moreover, the smattering of bankruptcies has illustrated another hedge-fund virtue: unlike the bankruptcy of a bank, hedge-fund crashes generally do not destabilize the wider financial system. The prospect that even a medium-sized investment bank such as Bear Stearns would go bust panicked the Fed into risking $30 billion of taxpayers’ money to secure a rescue. But the collapse of hedge funds such as Sowood Capital or Peloton Capital has not triggered official intervention. Granted, a blowup at a very big hedge fund would be different: when Long-Term Capital Management teetered on the brink ten years ago, the Fed got embroiled in the crisis. But the lesson is that the financial system becomes vulnerable when it is dominated by institutions that are too big or pivotal to fail. The proliferation of hedge funds is on balance a decentralizing and therefore healthy force (although a few prominent funds are big enough to rock the system).” [4]

Si las crisis financieras se han dado en épocas de alta regulación financiera en los EEUU, así como en países con alta regulación financiera, si las instituciones financieras menos reguladas como los fondos de cobertura han sido menos afectados que instituciones mucho más reguladas como los bancos de inversión, y si los movimientos que el mercado ha realizado para paliar la crisis han sido en buena medida permitidos por la desregulación de 1999, es fácil concluir que la afirmación de que la desregulación es la responsable de la crisis no cuadra con los hechos.

Referencias:

[1] David Brooks. “The Post-Lehman World”. The New York Times. September 18, 2008 http://www.nytimes.com/2008/09/19/opinion/19brooks.html?ex=1379563200&en=4606e98ba0576260&ei=5124&partner=permalink&exprod=permalink

[2] Ver, por ejemplo: George Kaufman. “The U.S. Banking Debacle of the 1980s: A Lesson in Government Mismanagement”. The Freeman, Vol. 45 No. 4, April 1995 http://www.fee.org/PUBLICATIONS/THE-FREEMAN/article.asp?aid=3649

[3] Alan Reynolds. “’Wall Street’ No Longer Exists”. The Wall Street Journal. September 23, 2008
http://online.wsj.com/article/SB122212959612065505.html

[4] Sebastian Mallaby. “Blame the Banks”. Foreign Affairs. April 9, 2008
http://www.foreignaffairs.org/20080312faupdate87277/sebastian-mallaby/blame-the-banks.html

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