Si la causa de la crisis no fue la desregulación, es claro que un retorno al entorno regulatorio de Glass-Steagall no es la solución. Por el contrario, las soluciones pasan por eliminar las causas expuestas en los artículos anteriores de esta serie.

Judy Shelton, en un artículo reciente en el New York times se refiere a las palabras del presidente francés Nicolás Sarkozy “La crisis financiera no es la crisis del capitalismo…es la crisis de un sistema que se ha distanciado de los valores más fundamentales del capitalismo, que ha traicionado el espíritu del capitalismo”. Shelton propone la adopción de una serie de principios para la reconstrucción de lo que ella llama un ‘capitalismo honesto’. Estos principios son, según Shelton, la claridad de libre Mercado, la integridad monetaria, la validez financiera, la responsabilidad regulatoria y la oportunidad empresarial [1]. En la línea de lo que recomienda Shelton, considero que para prevenir la ocurrencia de crisis similares en el futuro se hace necesario adoptar las siguientes políticas:

Una política monetaria responsable

Varios comentaristas han propuesto una modificación de la política monetaria. Estos comentaristas indican que en lugar de una política monetaria enfocada en una meta de inflación en productos de consumo, se debe crear una política monetaria que evite el crecimiento desmedido de los precios de los activos. Por ejemplo, Gerald Driscoll comenta:

“We need not wait for all questions to be answered to put an end to the inflating, deflating, and reflating of asset bubbles. Martin Wolf has reached the correct conclusion when he called for central banks to “pay more attention to asset prices in the future. It may be impossible to identify bubbles with confidence in advance. But central bankers will be expected to exercise their judgment, both before and after the fact.”

That change will move the Fed from the myth of monetary policy on autopilot and return the Fed to its old maxim of removing the punch bowl just when the fun begins. It will end a monetary policy that equates prosperity with a boom-and-bust economy and wreak financial mayhem on the public. It is a policy that, if continued, will erode the case for free markets generally.” [2]

En este sentido, deben revisarse opciones que eviten que la política monetaria esté sujeta a los vaivenes políticos y de opinión pública, por ejemplo, la propuesta hecha por Milton Friedmann hace décadas de manejar la oferta monetaria de manera automática, ajustando las tasas de interés con base en reglas fijas alimentadas por los datos de crecimiento económico.

Evitar acciones estatales que distorsionen la evaluación del riesgo

El gobierno debe evitar todo tipo de acción que distorsione la evaluación de riesgo de los agentes económicos. En particular, debe evitar garantías implícitas como las ofrecidas a través de Fannie Mae y Freddie Mac. Una vez superada la actual crisis, el gobierno debería crear planes para la privatización completa de dichas entidades.

De la misma manera, el gobierno y las autoridades monetarias deben evitar dar declaraciones en las que ofrezcan alguna garantía implícita o explícita a las inversiones.

De manera muy especial, el estado y las autoridades monetarias deben abstenerse de presionar o coaccionar a los bancos a modificar sus estándares crediticios en una u otra dirección.

Adicionalmente, el gobierno debe promover la competencia entre las agencias calificadoras de riesgo. La percepción general en los participantes más sofisticados del mercado es que dichas agencias añaden poco valor, y que se siguen usando simplemente para cumplir el requerimiento regulatorio de que una calificadora oficialmente reconocida emita una opinión antes de poder hacer una emisión de deuda.

Una regulación enfocada en la transparencia de los mercados

En ‘Capitalismo y Libertad’, Milton Friedman observa que la virtud del sistema capitalista se deriva de que toda transacción bilateralmente voluntaria e informada es beneficiosa para las dos partes, pues de otra manera no se realizaría. En este sentido, la solución no es impedir transacciones voluntarias mediante una regulación estricta y pesada de las instituciones financieras no es la solución. Sin embargo, sí es necesario que el marco regulatorio permita garantizar que los participantes de una transacción tienen la información necesaria sobre la misma. Así, se hace necesario que los reguladores doten de transparencia a los mercados. En el contexto de la crisis, eso implica normalizar y simplificar la documentación hipotecaria, y exigir la creación de cámaras de compensación para los derivados crediticios.

Referencias:

[1] Judy Shelton. “A Capitalist Manifesto”. The Wall Street Journal. October 13, 2008

http://online.wsj.com/article/SB122385722252027327.html

[2] O’Driscoll, nota previa

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