Desde el punto de vista lógico, el hecho de que la desregulación permitiese a los agentes económicos cometer errores no explica por sí mismo por qué grandes cantidades de inversionistas cometieron esos errores, que a la larga los han perjudicado a ellos mismos (a pesar que todas las historias sobre el ‘rescate’ a los bancos, los accionistas de Bear Stearns y Lehman Brothers perdieron la gran mayoría de sus activos).

De la misma manera, la ‘avaricia’ de los bancos en particular o de los inversionistas en general no es una explicación suficiente para la crisis – avaricia hay en todas las actividades económicas, y no resulta en crisis siempre que dicha avaricia esté debidamente temperada por la prudencia – en donde la prudencia se define como evaluar de manera adecuada los riesgos y tomar riesgos que sean manejables según la situación de quien los tome. De esa manera llegamos a la característica central de la crisis financiera. La crisis financiera es en el fondo el resultado de una falla masiva en la evaluación del riesgo, una falla en la que incurrieron instituciones financieras, inversionistas individuales, y deudores hipotecarios. El mercado evaluó de manera equivocada el riesgo de las hipotecas sub-prime y de los productos respaldados por ellas, de la misma manera que muchos deudores hipotecarios evaluaron de manera equivocada el riesgo que implicaba tomar esas hipotecas.

Lo anterior implica que la pregunta que hay que hacerse para entender las causas de la crisis financiera no es si la desregulación permitía a los inversionistas actuar imprudentemente, sino si existían otras causas que contribuyeron a esta falla masiva en la evaluación del riesgo.

– Acciones de organismos del estado, particularmente de la Reserva Federal y del Congreso contribuyeron activamente a la creación y agravamiento de la crisis

– Limitaciones en la metodología y relajaciones en la disciplina de evaluación del riesgo tanto en los bancos como en las entidades calificadoras originaron una distorsión masiva de la evaluación del riesgo de los portafolios de hipotecas sub-prime y los productos respaldados por ellas

La Reserva Federal y el Congreso contribuyeron a crear y agravar la crisis

Es natural preguntar si el gobierno contribuyó a la crisis. Como lo indica Gerald Driscoll, antiguo vicepresidente de la Reserva Federal de Dallas:

“Many observers would implead financial liberalization in the policy indictment. Financial folly has been a feature, however, of both highly regulated and largely unregulated financial systems. The question is whether the central bank actively underwrites such folly.” [1]

La respuesta a esta pregunta es sí. Estas causas fueron:

– La aplicación por parte de la Reserva Federal de una política monetaria que por un lado contribuyó a la creación de la burbuja de bienes raíces y por otro incentivó a los agentes económicos a invertir en actividades riesgosas bajo una expectativa de que en caso de problemas, intervendría para mitigar las pérdidas. Esto equivale a la creación de lo que los economistas llaman ‘riesgo moral’ (moral hazard)

– Las presiones estatales, principalmente de parte del Congreso, a la extensión de créditos riesgosos, principalmente a través de empresas semi-gubernamentales como Freddie Mac y Fannie Mae. Estas presiones incentivaron aún más el riesgo moral a nivel de todo el sistema financiero

– La aplicación de nuevas regulaciones como ‘Fair value accounting’ y Basilea II. Estas regulaciones, inicialmente establecidas con las mejores intenciones, han terminado agravando la crisis

Esta visión ha sido expuesta por analistas como Johan Norberg de Timbro y del Cato Institute:

“The US Federal Reserve lowered interest rates from 6.5 percent to 1 percent between 2001 and 2003, and housing prices soared. Starting in 1995, the government threatened banks and thrifts with regulations and legal challenges if they did not extend more loans to poor neighbourhoods and a government-sponsored company such as Fannie Mae used its state guarantees to purchase more risky loans and expand the sub-prime market.”[2]

Por su parte, Álvaro Vargas Llosa del Centro de Prosperidad Global, escribió en un artículo en el que indica que atribuir la culpa de la actual crisis a la desregulación es un mito peligroso. Comenta Vargas Llosa, en línea con las dos razones expuestas arriba:

“As many authoritative economists are desperately trying to explain amid all the confusion, the culprit was a system geared toward loaning money to people who were not in a position to pay it back. Two policies underpinned that system: easy money by the Federal Reserve and the government-induced lowering of standards for approving loan requests.” [3]

Por su parte, Gerald Baker, actual editor para los EEUU del Times, y anteriormente del Financial Times, ha reiterado esta visión:

“As I’ve argued before, the current collapse owes as much to government intrusion into the free market (the abominable hybrid of Fannie Mae and Freddie Mac; the regulatory requirement that banks lend money cheaply to those who couldn’t afford to repay it) as it does to the madness of free market savagery. There’s been precious little financial deregulation in the past ten years. The one big piece of liberalisation – the abolition in 1999 of Depression-era legislation that separated commercial and investment banks – has been a lifesaver, enabling investment banks to save themselves by merging with, or becoming, retail banks.” [4]

Referencias:

[1] Gerald P. O’Driscoll. “Asset Bubbles and Their Consequences”. CATO Institute Briefing Paper. May 20, 2008

http://www.cato.org/pubs/bp/bp103.pdf

[2] Johan Norberg. “Regulators Cannot Avert Next Crisis”. The Australian. October 7, 2008

http://www.cato.org/pub_display.php?pub_id=9696

[3] Álvaro Vargas-Llosa. “Myth Busters”. The New Republic. October 8, 2008

http://www.tnr.com/politics/story.html?id=3cd3f908-4ddd-4397-9ad8-f4ec057e4212

[4] Gerald Baker. “That rubbish they talk about the credit crunch”. The Times. October 3, 2008

http://www.timesonline.co.uk/tol/comment/columnists/gerard_baker/article4870410.ece

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