Suecia es un país frecuentemente usado como modelo por los defensores del Estado de Bienestar o de la socialdemocracia. Para estos defensores, Suecia es la confirmación de que es posible conjugar crecimiento económico con la completa provisión estatal de servicios sociales. Sin embargo, estos defensores parecen no saber que el modelo sueco comenzó un proceso de declive en los años 70 que culminó en una grave crisis a inicios de los 90, crisis que puso en evidencia la inviabilidad de un Estado de Bienestar ilimitado.

Los defensores del estado de bienestar tampoco parecen saber que a raíz de esa crisis, Suecia inició un ambicioso programa de reforma del Estado de Bienestar marcado por las privatizaciones y por la eliminación de los monopolios estatales en la provisión de servicios. Estas reformas no sólo han logrado revivir a la economía sueca, sino que han ofrecido a la población mayor libertad de elección y mayor calidad en los servicios que recibe.

Esta realidad ha sido descrita por el diputado sueco de origen chileno Mauricio Rojas, en sus dos libros: “Suecia después del modelo sueco: Del estado benefactor al estado posibilitador” (2005), y “Reinventar el estado de bienestar: La experiencia de Suecia” (2008).

En este post pretendo resumir muy brevemente los factores que llevaron a la crisis del Estado de Bienestar sueco y las principales líneas rectoras de su reforma. Es mi opinión que un entendimiento de estos elementos es relevante para el diseño de políticas públicas en América Latina, más aún cuando tantas personas en nuestros países tienen una opinión distorsionada de dicho modelo.

En particular, creo que las siguientes lecciones se desprenden del estudio de la crisis y reforma del Estado de Bienestar sueco:

  • Un sistema de bienestar maximalista es económicamente inviable en el mundo globalizado de hoy, pues ofrece impacta negativamente la productividad y hace a la sociedad menos competitiva.
  • Por tal motivo, es necesario establecer límites a la cobertura del estado de bienestar de manera de no establecer una carga excesivamente onerosa sobre la economía.
  • La apertura al sector privado de la provisión de servicios de salud, educación y ahorros de jubilación a toda la población aumenta la eficiencia del gasto y la calidad del servicio, y es perfectamente compatible con el alcance universal de dichos servicios

 

La crisis

El estado de bienestar sueco se comenzó a implementar a partir de 1932. Durante más de treinta años, y particularmente después de 1945, tuvo gran éxito gracias al crecimiento económico causado por la reconstrucción de la posguerra. Como país neutral durante la guerra, Suecia llegó a 1945 con su infraestructura industrial y manufacturera intacta, y se benefició de la gran demanda de bienes causada por la reconstrucción de Europa.

El modelo sueco requería de un bajo nivel de desempleo además de un crecimiento económico elevado y estable. Sólo así se podía garantizar la viabilidad del modelo sin recurrir a niveles de impuestos exageradamente altos. El modelo comenzó a agrietarse cuando estas condiciones dejaron de darse en los años 70, como resultado de la recesión internacional causada por los altos precios del petróleo. Como lo indicó en 1997 Kjell-Olof Feldt, un socialdemócrata que para entonces era parte de la junta de gobernadores del Banco de Suecia:

“durante los últimos 20 años nuestro crecimiento económico ha sido escaso, tanto en una perspectiva histórica como desde un punto de vista comparativo a escala internacional. Desde 1975 el aumento medio del PNB anual ha sido inferior al 2% en términos reales. Sin embargo, los costes del Estado de Bienestar aumentaron aproximadamente el doble de este porcentaje.”

 

Los gobiernos suecos intentaron hacer frente a este desequilibrio entre ingresos y costos aumentando los impuestos. De esta manera, la carga tributaria pasó del 28% al 56% del PIB entre 1960 y 1989, mientras que el gasto público aumentó del 31% al 60% del PIB. Durante ese período, el estado se mantenía como el único proveedor de los servicios de bienestar. Paralelamente, la inflación, el desempleo y el déficit público aumentaron. Las mismas políticas del Estado de Bienestar contribuyeron a este malestar, como lo reconoce un socialdemócrata como Kjell-Olof Feldt:

“No pocos sostendrían que las propias políticas de bienestar han desempeñado un papel perjudicial en este proceso. Por citar sólo aquellos argumentos con los que estoy de acuerdo, los altos tipos impositivos han afectado sin lugar a dudas a la propensión al trabajo, al ahorro y a la inversión. Y las muy amplias prestaciones sociales, que compensaban la totalidad – o incluso más que la totalidad – de la pérdida de renta en los supuestos de desempleo, baja por enfermedad y baja por maternidad, tuvieron una repercusión sobre la motivación de la población a la hora de buscar nuevos empleos o de rendir en los que ya poseían. Al mismo tiempo, la gran expansión del empleo en el sector público, al menos durante los años 80, privó al sector privado de una mano de obra valiosa y cualificada.”

 

Durante los años 80, diversos gobiernos intentaron hacer frente a la situación, en algunos casos con un éxito moderado. Sin embargo, hubo una gran oposición interna a reformar el estado de bienestar, lo cual era visto por como una pérdida de derechos adquiridos para los trabajadores. De esta manera, el país continuó en un declive hasta que entró en crisis en 1991. Como lo indica Kjell-Olof Feldt:

“Pero haría falta una nueva crisis aguda, que comenzó en 1991, antes de que se dieran los primeros pasos para hacer algo en relación con el tamaño y con el alcance del Estado de Bienestar. En unos pocos años se perdieron en la industria privada alrededor de 500.000 empleos, la tasa de desempleo pasó del 3% al 12% de la población activa, y el Producto Nacional Bruto de Suecia cayó en un 6% entre 1991 y 1993. Y el sector público, que en 1989 había arrojado un superávit correspondiente al 5 % de nuestro PNB, experimentó un déficit del 13% en 1994, una oscilación de 17 puntos porcentuales o de unos trescientos mil millones de coronas suecas, lo cual equivalía a cincuenta mil millones de dólares americanos al tipo de cambio vigente.”

 

Esta crisis no era sólo visible en los indicadores macroeconómicos, sino en la calidad de los servicios. Por ejemplo, en el sistema médico estatizado, una cirugía no urgente de vesícula biliar requería un tiempo medio de espera de 3 años.

La reforma

La reforma del Estado de Bienestar sueco ha tenido hasta el momento dos vertientes fundamentales:

Por un lado, se controlaron los costos excesivos del estado de bienestar: Se redujeron prestaciones excesivas. Por ejemplo, se redujo la cobertura del seguro de desempleo del 100% al 75% del salario. Se hicieron más restrictivos los requisitos para acceder al sistema de asistencia pública. Se controlaron los gastos de los gobiernos regionales.

Por otro lado, se desmontaron los monopolios estatales sobre la provisión de los servicios de bienestar. Se privatizaron las empresas de telecomunicaciones, generación de energía, transporte urbano, e incluso de correo.

Aún más notorio es que se introdujo a la iniciativa privada en la provisión de servicios de educación, salud y ahorro para jubilación. El estado provee financiamiento público directo o indirecto para dichos servicios, los cuales son provistos tanto por entes públicos como privados, con o sin fines de lucro.

Por ejemplo, Suecia implementó en los años 90 un sistema de vouchers escolares como el propuesto por Milton Friedman en los años 50. Antes de la reforma, a cada niño le correspondía una escuela dependiendo de su lugar de vivienda. Pero ahora, los padres pueden escoger en qué escuela, pública o privada, y pagar por ella usando el voucher que reciben del gobierno.

Algo similar ha ocurrido con el sistema de salud: El estado sueco permitió la privatización de clínicas sin ningún tipo de restricciones, y la privatización de hospitales a través de instituciones sin fines de lucro. El estado financia la provisión de servicios de salud en hospitales y clínicas tanto públicas como privadas. Al igual que en el caso de la educación, esta medida ha traído como consecuencia una competencia entre proveedores de servicio privados y públicos que ha mejorado el servicio.

Siguiendo el ejemplo de los vouchers educativos, cada vez son más los municipios que organizan sus servicios de atención a ancianos y niños en edad escolar alrededor del sistema de vouchers.

En relación a la previsión social, se reformó el sistema para permitir a los trabajadores suecos colocar parte de sus ahorros para jubilación en una variedad de fondos privados. Esta no es otra cosa que la reforma de los fondos de pensiones realizada en Chile, que intentó pasar sin éxito Bush en los EEUU. Como lo dice Mauricio Rojas “esto ha convertido a los suecos en uno de los pueblos más capitalistas de la tierra, creando un interés inusitado por los vaivenes de la bolsa de valores”

Estas medidas han causado una reversión importante del gasto público, que ha caído del 69% del PIB en 1993 hasta el 52% del PIB en el 2006, y continúa cayendo. Al mismo tiempo, le han dado al consumidor sueco una libertad que no tenía desde hacía mucho tiempo. Es ahora el consumidor el que elige a qué escuela enviar a sus hijos, a que clínica u hospital ir a curarse, en qué fondo de pensiones invertir sus ahorros de jubilación.

Fuentes:

Mauricio Rojas “Suecia después del modelo sueco: Del estado benefactor al estado posibilitador” (2005),

http://www.hacer.org/pdf/Suecia.pdf

Stefan De Vylder “The Rise and Fall of the Swedish Model”

http://hdr.undp.org/docs/publications/ocational_papers/oc26a.htm#crisis

Ignacio Aréchaga “Reinventar el Estado del bienestar. La experiencia de Suecia”. Artículo aparecido en Aceprensa

http://www.aceprensa.com/articulos/2008/jun/04/reinventar-el-estado-del-bienestar-la-experiencia-de-suecia/

Mario Vargas Llosa “Hacerse el Sueco”. Artículo de prensa aparecido en el diario ‘El País’ http://www.elpais.com/articulo/opinion/Hacerse/sueco/elpporopi/20050807elpepiopi_7/Tes/

Kjell-Olof Feldt “La reforma del estado de bienestar – lecciones aprendidas”. Conferencia dictada en Madrid el 13 de Octubre de 1997

http://www.circulodeempresarios.org/var/forum/storage/original/application/dff2d9f3ebff8f01272e1db79acfddad.pdf

“Mauricio Rojas y el fin del modelo sueco” Artículo aparecido en El Diario Exterior

http://www.eldiarioexterior.com/noticia.asp?idarticulo=6476

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