Hoy leí en El Universal la entrevista que le hizo Roberto Giusti a Yeiker Guerra:

http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/140305/lo-mejor-que-me-ha-pasado-es-estudiar-en-universidad-privada

Considero que esta entrevista entraña grandes lecciones que debemos asimilar. Creo que no exagero al decir que entraña la respuesta a un enigma que ha rondado a la oposición por años. Quiero resaltar los siguientes puntos:

1) Los jóvenes de los barrios tienen un profundo e insatisfecho deseo de pertenecer a algo. Dice Yeiker sobre su experiencia en el Modelo de las Naciones Unidas, que fue determinante para él: “Estaba en cero [en términos de conocimientos], pero eso no me importaba porque sabía que aprendería impulsado por el deseo de pertenecer a algo. Un anhelo que tienen muchísimos jóvenes del barrio. Que llegue alguien y te integre a un grupo con una finalidad.”

2) El chavismo tuvo éxito en parte porque satisfizo ese deseo de pertenecer a una causa, pero en este momento los jóvenes no compran más el mensaje: “Hay dirigentes del oficialismo con buenas intenciones, pero el discurso ideológico aleja a los jóvenes porque contrasta con la realidad que viven y ellos lo saben. Por eso, cuando tú le preguntas a uno de esos dirigentes por qué estamos como estamos, automáticamente responde que es culpa de los EEUU y ahí se arma el debate. Yo les replico: ‘¿Cuándo a ti te matan a alguien se lo achacas a EEUU? ¿Si no consigues la comida, es responsabilidad de EEUU?’ Ellos, como todos, sufren la realidad, pero el cassette lo tienen metido en la mente.”

3) Sobreviven en la gente de los barrios profundos recelos contra la clase media: “cuando tuve la oportunidad de decirle a un amigo que estudiaría en una universidad privada, me dijo: ‘Yeiker, no lo hagas. Ahí todos son unos sifrinos. Te van a mirar mal’”

3) No obstante, cuando jóvenes de los barrios interactúan con jóvenes de otras clases sociales, se dan cuenta que no son enemigos sino que comparten valores y sueños: “la experiencia del Modelo de la ONU […] me tumbó los prejuicios y donde supe, casi desde el principio, que esos muchachos eran como yo, tenían las mismas ideas y las mismas ganas de salir adelante.”

4) Los jóvenes del barrio asimilan el interactuar con jóvenes de otras clases sociales como una experiencia muy enriquecedora: “Me ha ido muy bien [en la Universidad Monteávila, en la que estudia por una beca] porque he conocido gente valiosa. Gente que antes, me decían, era mi enemiga. Eso me impactó profundamente y ha sido lo mejor que me ha pasado.”

Yo concluyo lo siguiente: El chavismo ya perdió el poder de aglutinar a nuevos seguidores, y eso sentencia su final como movimiento de masas. Los jóvenes ya no compran la ideología chavista. No obstante se mantienen grandes recelos y resentimientos hacia las clases medias en las clases populares. La manera de vencer esa división es reuniendo a los jóvenes del barrio con los de los demás sectores del país, dándoles un sentido de misión y pertenencia compartido. Cuando la oposición logre esto, el chavismo estará definitivamente perdido.